Independiente aprovechó las fallas de Maravilla Martínez y le ganó a Racing
1-0 con gol de Ávalos- Se enfrentaron en el Libertadores de América y el Rojo le regaló una alegría a su gente.
- El goleador que representa a Paraguay se está jugando la chance de meterse en el Mundial.
- En la Academia, Maravilla falló un penal por picarla y en el segundo tiempo erró una inexplicable.
Gabriel Ávalos festeja su gol. Foto: Marcelo Carroll.
El cielo se enciende con los fuegos artificiales y hay un concierto de pirotecnia. Los jugadores se abrazan en el círculo central. Saltan, cantan al ritmo de los hinchas, bailan. Nadie se quiere ir. Independiente no ganó un campeonato, el festejo que monta en el Libertadores de América se le parece bastante. No es para menos. Si se estaba ahogando en su propio infierno por las dos derrotas consecutivas que arrastraba en el Torneo Apertura, al margen de la victoria holgada ante Atenas de Córdoba en la Copa Argentina. Y estuvo cerca de quemarse en el final del primer tiempo, cuando se encontró con un penal celeste y blanco que podía haber cambiado el destino del clásico.
Pero era la noche roja, claro. Justo en Semana Santa, el goleador bíblico falló. Eligió sobrar el tiro. ¿Por qué no remató fuerte como siempre? ¿Qué se le habrá cruzado por la cabeza? Adrián Martínez, que tantas veces fue el héroe de Racing, terminó siendo el villano. Y le ganó el Diablo con ese gol que dejó pasar a partir de un pique sobrador, inadmisible. Maravilla regaló el partido y Gabriel Avalos, se encontró con una oportunidad divina en el segundo tiempo. Alabado sea el “9” de Independiente para su gente, que se perdió entre las calles de Avellaneda al grito de “hijos nuestros” por la distancia en el historial.
Las emociones, en definitiva, le ganaron al juego. Porque casi no se produjeron jugadas elaboradas. El partido fue cortado, friccionado, con la pelota a bordo de un satélite, casi de órbita en el Libertadores de América. Con predominancia del juego físico, el roce y las simulaciones. Toda esa ordinariez hizo de la primera etapa, especialmente, un bodrio con apenas 15 minutos de tiempo neto.
Hubo un rato de Independiente en el arranque, impulsado por su gente. Con un 4-1-4-1 en el que Iván Marcone se corporizó como el eje, tenía como plan de ataque profundizar con los extremos y articular el juego con Lautaro Millán e Ignacio Malcorra. Sin embargo, más allá del vértigo inicial, no pudo construir una buena sociedad en ¾ y no desequilbraron ni Santiago Montiel ni el pibe Facundo Valdez. Había dejado buenas sensaciones el chico de 19 años ante el rival del Federal A con un gol y tres asistencias. Pero recién en el complemento se atrevió en el uno contra uno, cuando le generó mayores dificultades a Ezequiel Cannavo.
Racing llegó con una propuesta bien directa sobre un 4-2-3-1 en el que Baltasar Rodríguez partía por el centro, pero se desprendía para conectar con Toto Fernández. No obstante, primó la pelota larga que tanto le gusta a Gustavo Costas y priorizó la segunda, es decir, los rebotes. Y se ganaron varios, aunque sin peligro para Rodrigo Rey.
Dos jugadas que encendieron las puertas del gol antes del penal que erró Maravilla. Un centro de Baltasar Rodríguez -tras una pérdida de Sebastián Valdez- que Santiago Solari enganchó de volea y se perdió muy cerca del poste derecho del arquero santafesino y un remate de media distancia de Montiel apenas alto. Después, todos fueron centros en el área de la Academia que no inquietaron a los firmes zagueros de Racing -Santiago Sosa incluido- o desbordes con mayor movilidad en las inmediaciones del arco de Independiente que tampoco preocuparon a Rey.
Hasta que Toto Fernández pareció brillar con una asistencia, Tomás Conechny quiso meter el centro atrás y Sebastián Valdez cruzó abajo pero con la mano arriba. La jugada pasó inadvertida para Leandro Rey Hilfer, pero no para Germán Delfino desde el VAR. Hubo unos minutos de deliberaciones y el árbitro corrigió. Llegó Maravilla a la pelota y pateó el peor penal de su vida.
No estaba jugando bien Independiente, pero Racing lo dejó vivo. Fue algo más osado el chico Valdez y mucho más participativo Avalos, que dejó a Marcone de frente al arco, pero el remate del volante halló una notable respuesta de Cambeses. Y hubo una contra que pudo ser demoledora, pero a Maravilla no le funcionó el celular de Dios. Lanzó Fernández, desbordó Solari y el “9” no pudo impactar abajo del arco.
Entonces, Gustavo Quinteros cambio que aplomó a Independiente. El pibe Mateo Pérez Cursi (20 años) se incorporó a la mitad de la cancha y el Rojo comenzó a ganar terreno. Cannavo salvó en la línea de sentencia un disparo de Ignacio Malcorra. Y Maravilla volvió a fallar en el área, esta vez por un cruce fantástico de Santiago Arias.
No había manera, Maravilla estaba bloqueado. Avalos no. Abrió Pérez Curci para Montiel y García Basso marcó la revés. Esperó que el extremo enganchara hacia adentro, para su mejor perfil, pero lo engañó con un centro rasante que el “9” paraguayo anticipó entre Sosa y Marco Di Cesare.
El gol le bajó la persiana al partido porque los cambios de Racing fueron ineficaces. Había entrado Duvan Vergara que venía de una lesión antes del 1 a 0. Matko Miljevic y Bruno Zuculini no pesaron. ¿Por qué salieron Toto y Baltasar, que le habían dado dinámica al equipo?
Independiente se sacó la espina, justo contra el adversario de toda la vida. Racing se fue vacío, con el debut en la Sudamericana a la vuelta de la esquina, pero el amargo sabor de una derrota que abre interrogantes porque se pegó un tiro en el pie.