Argentina en la fiebre del oro: mejora el clima financiero y el Gobierno tiene una chance
Escalada global del metal- La escalada global del metal solo encontró freno tras una decisión de Trump.
- Los inversores buscaron activos más riesgosos como los argentinos y eso hizo bajar el riesgo país.
- Se abarata una eventual operación en el mercado internacional. ¿Quiere el Gobierno volver a Wall Street?
El oro tocó precios récord mientras los activos de mercados emergentes como los argentinos experimentaron una fuerte suba. Damian Lemanski/Bloomberg
El mercado mundial vivió su fiebre del oro entre los temores a un escenario financiero y geopolítico tormentoso y la búsqueda de un refugio lejos del dólar. La Argentina consiguió sacarle jugo a las piedras: experimentó una mejora en sus bonos que desplomó el riesgo país y revaluó sus reservas por las tenencias de ese metal precioso.
La escalada del oro a nivel global recién encontró un freno en el cierre de la semana, cuando el presidente norteamericano Donald Trump nominó como candidato a presidir la Reserva Federal a Kevin Warsh, identificado en el mercado como un "halcón" defensor del dólar fuerte. Fue señal suficiente para calmar el apetito por el oro y otros activos.
Hasta entonces, las últimas semanas describen un escenario financiero internacional con signos de reacomodamiento que combinaron una debilidad del dólar, la mencionada suba de los metales preciosos (la plata y cobre, además del oro) y una demanda mayor de bonos y acciones de mercados emergentes.
En ese contexto, los analistas observaron un renovado interés por instrumentos de mayor riesgo, luego de un período marcado por la preferencia por activos defensivos y monedas fuertes. Es en ese lugar en el que la Argentina sacó provecho.
La depreciación del dólar se dio en paralelo a tensiones institucionales en Estados Unidos y a cuestionamientos sobre la independencia de la Reserva Federal, factores que incidieron en las expectativas de política monetaria y en la percepción de los inversores sobre los activos denominados en moneda estadounidense. Trump declaró como un advesario público a Jerome Powell, cuyo mandato vence en mayo, y adelantó que buscará que Warsh sea su reemplazo.
Esa tensión de base derivó en una búsqueda de cobertura en activos considerados refugio, como el oro. Los precios globales alcanzaron niveles récord, que alcanzaron a superar los 5.300 dólares la onza, impulsados también por la expectativa de tasas de interés más bajas a nivel global y por ese recalentamiento del "clima" geopolítico.
El escape desde el dólar hacia otros destinos es lo que explicó, así, el rally de los metales preciosos. Coincidió con una mejora generalizada en los activos de mercados emergentes, que además de a la Argentina benefició, por ejemplo, a Brasil.
La consultora Outlier consideró que esa suba del oro fue impulsada por "compras sostenidas de bancos centrales, en un proceso de desdolarización de reservas sin precedentes recientes". También mencionó que el Bitcoin, en contraste, "quedó rezagado exponiendo las limitaciones de la tesis del oro digital" .
Las monedas de las economías emergentes mostraron un desempeño más firme frente al dólar, favorecidas por el diferencial de tasas y por la reducción del atractivo relativo de los activos estadounidenses. Al mismo tiempo, los mercados de acciones emergentes se acercaron a máximos históricos, impulsados por sectores tecnológicos e industriales.
El riesgo país argentino respondió esta semana con una caída significativa, perforó los 500 puntos por primera vez desde mediados de 2018, y abarató el costo financiero de una eventual operación de deuda en el mercado internacional. Sobrevuela, aún, la pregunta sobre si está dentro de los planes del Gobierno dar ese paso o dejará pasar el tren.
Los bonos de países emergentes registraron subas de precios y una compresión de spreads, en un contexto en el que la oferta de activos con rendimientos elevados (como los bonos soberanos argentinos) se redujo a mínimos de más de una década. La combinación de tasas internacionales más bajas y menor aversión al riesgo volvió a poner en el radar a emisores que habían permanecido fuera de los mercados internacionales tras reestructuraciones de deuda.
"Si bien parecía que Argentina se había quedado afuera de la fiesta los primeros días, finalmente mostró un desempeño que más que compensa durante la segunda quincena de enero", explicó un informe de IEB sobre el cierre de la semana.
Un caso mencionado estos días es el de Ecuador. Formó parte de la conversación entre inversores porque la Argentina podría mirarse en ese espejo para vislumbrar qué podría pasarle si intentara retornar a Wall Street.
Ecuador colocó deuda por un monto récord desde su última reestructuración, obtuvo costos de financiamiento más bajos y luego recibió una mejora en su calificación crediticia, lo que reforzó la compresión de rendimientos. Argentina comparte con Ecuador un historial de reestructuraciones, programas vigentes con el FMI y restricciones externas, aunque presenta una escala económica mayor y compromisos financieros más abultados en el corto y mediano plazo.
Al respecto, un informe de research de dos bancos grandes analizaron la cuestión de un eventual regreso argentino a Wall Street. El Banco Provincia consideró que no hay señales de que el Estado Nacional "esté buscando aprovechar la ventana de oportunidad para blindar el programa financiero del año".
"El Tesoro, que el año pasado testeó en algunas oportunidades el mercado internacional de deuda a través de bonos en pesos y un bono en dólares en el mercado local al 2029, hoy podría hacerlo con un riesgo país que se ubica en 490 puntos básicos", indicó el Bapro.
Desde el departamento de research del Banco Galicia, la entidad financiera privada con mayor porción de mercado en la Argentina, consideraron que sería positivo que el Gobierno active una operación de liability management, que puede traducirse como administración de pasivos, y que podría implicar algún canje voluntario de deuda.
"Creemos que una operación de liability management que ayude a descomprimir los mencionados vencimientos, sería bienvenida por el mercado" y aseguron que el caso ecuatoriano sirve de antecedente por similitudes entre ambos países, entre los que Galicia mencionó la percepción inversora de "riesgo político" electoral, la presencia del FMI como acreedor y la debilidad de las reservas.
"¿Qué podría ofrecer Argentina para reorganizar su cronograma de deuda?", se preguntaron los economistas de Galicia y respondieron: "Además de seguir los pasos de Ecuador con un tender offer combinado con new money, la posibilidad de un canje de sus bonos 2029 y 2030 también está sobre la mesa", ampliaron. Es decir: que exista la posibilidad de recomprar bonos actuales a cambio de nuevos con otras condiciones pero también conseguir financiamiento adicional.
Una alternativa que analizaron es que la oferta nueva de bonos que ofrezca la Argentina tenga una opción de aumento del cupón que le paga a los inversores según incrementos en las exportaciones, "de manera de ofrecer un atractivo adicional para los inversores, pero asegurando al mismo tiempo la sostenibilidad externa".
Adcap Grupo Financiero, por su parte, proyectó que en ese espejo con Ecuador, la Argentina podría recomprar US$ 6.000 millones de sus bonos, repartido US$ 3.300 millones del bono 2029 y US$ 2.700 millones del 2035. Esto empujaría, según ese ejercicio que hizo Adcap, el riesgo país hacia la zona de 450 puntos.
La fiebre del oro, inédita en los últimos años, trajo consigo un reverdecer financiero para países como la Argentina y dejan flotando la duda: si está el país ante una oportunidad de acelerar el regreso al mercado internacional y si esa ventana quedará abierta durante mucho tiempo más. El Bapro lo resumió así: "Dejar correr el tiempo es arriesgarse a llegar tarde a la fiesta".
Mientras el oro y la plata captaron flujos en un contexto de dólar débil y mayor cautela global, el Bitcoin no logró subirse a esa dinámica y mostró un desempeño negativo, con una caída de 5% en dos semanas, hasta los 82.700 dólares. Lejos de funcionar como refugio, la principal criptomoneda volvió a moverse en sintonía con los activos de riesgo y acompañó correcciones en acciones, en especial del sector tecnológico.
El mercado cripto sufrió ventas asociadas a la reducción de posiciones apalancadas y a un menor interés especulativo. La caída del Bitcoin se dio junto con descensos más marcados en otras criptomonedas y con señales de retraimiento en el mercado de derivados, lo que reflejó una actitud defensiva por parte de los inversores. En ese marco, la criptomoneda no capturó los flujos que sí se volcaron a los metales preciosos.
Bloomberg destacó que, por primera vez, el oro y la plata superaron al Bitcoin en rendimiento ajustado por riesgo en un período anual. Ese dato reforzó la percepción de que, en momentos de incertidumbre, los inversores tienden a priorizar activos con un recorrido histórico más largo como reserva de valor, frente a instrumentos más volátiles y todavía jóvenes.
Un informe de Outlier señala que durante 2025 el Bitcoin se comportó más como un activo especulativo que como una cobertura frente a la inestabilidad financiera. Sin embargo, el reporte plantea que ese patrón podría no ser permanente. Según ese análisis, en ciclos anteriores el oro suele liderar las primeras etapas de mejora en las condiciones de liquidez, mientras que el Bitcoin tiende a reaccionar más adelante, cuando el apetito por riesgo vuelve a ampliarse.
De cara a 2026, el interrogante es si la criptomoneda logrará desacoplarse de la renta variable en escenarios de tensión o si continuará funcionando como un activo de alto riesgo dentro de los portafolios. Esa definición será clave para determinar si el Bitcoin puede recuperar parte del rol defensivo que alguna vez se le atribuyó o si quedará relegado a una lógica más cercana a la de los activos financieros tradicionales.