Dante Sica dice que habrá más “casos Techint” y critica a empresarios que especulan

Ex funcionario de Macri
  • Dante Sica, exministro de Producción, dijo en diálogo con Clarín que hoy ya no hay chances de volver atrás con la apertura de la economía.
  • Apunta que no es relevante lo que ocurre con al avance de las compras online.

Dante Sica está a favor de la apertura de la economía que lleva adelanta el presidente Milei. Foto: Emmanuel Fernández

Dante Sica es un defensor de la política de apertura de la economía que lleva adelante el Gobierno. Exministro de Producción y al frente de la consultora ABCEB, habló con Clarín respecto de la implicancia que tiene esto en la economía, con el caso Techint y su derrota en una licitación por caños para Vaca Muerta como telón de fondo.

-En su último informe ABECEB anticipó un crecimiento relevante para este año, aunque con advertencias. ¿Qué están viendo en la economía?

-Lo que vemos es un cambio de régimen económico. Se apoya en tres grandes pilares: la estabilización macro -con fundamentos más sanos y una transición hacia flotación cambiaria-; la desregulación y las reformas estructurales -Ley Bases, DNU 70, reforma laboral, cambios administrativos-; y una mayor integración al mundo a través de acuerdos comerciales.

Estamos en una transición donde la estabilización corrige precios relativos, la desregulación mejora la competitividad y la apertura cambia la renta entre sectores. Esto obliga a muchas empresas a replantear modelos de negocio.

-¿Qué sectores aparecen como los motores del crecimiento?

-Diría que hay cuatro ecosistemas: agro, energía, minería y economía del conocimiento. Esos sectores pueden crecer al doble de la economía agregada. Son globales por naturaleza: no miran al mercado interno, sino al mundo. Pero habrá mucha heterogeneidad. Servicios sigue con problemas de competitividad, la construcción depende de concesiones y crédito, y el financiamiento privado recién empieza a recomponerse.

-¿Hay actividades que se podrían ver perjudicadas con la apertura y la llegada de importaciones?

-Más que perjudicadas, van a ajustarse a distintas velocidades. Veníamos de una economía cerrada y muy inflacionaria, donde las empresas se cubrían con stock y el consumidor compraba “por las dudas”. Había poca competencia y eso sostenía producciones de baja escala y baja productividad, con precios altos. Con estabilidad de precios y acceso a insumos, cambia todo: el consumidor compara, planifica y exige. Algunos sectores -como línea blanca- están obligados a reconvertirse. Pero no desaparecen: se reestructuran. Hay empresas que pierden terreno y otras que están exportando desde Córdoba a EE.UU., por ejemplo.

-¿Ve que muchos empresarios digan "esto ya lo vivimos, en dos años todo cambia”, por lo que no tiene sentido cambiar el pensamiento?

-Hoy es menos probable volver para atrás. La velocidad del cambio mundial es enorme por tecnología, consumidor, inteligencia artificial o cadenas de valor. Con esa dinámica, el que se queda esperando, pierde. El que no innova, queda afuera.

-¿Cómo analiza casos como el de Techint perdiendo una licitación frente a jugadores indios? ¿Lo ve como un cambio de época?

-Muestra varias cosas. Primero, que es una licitación entre privados, algo nuevo en la Argentina. Antes todo pasaba por el sector público. Hoy gana el más competitivo. Segundo, el acero está tensionado por la sobrecapacidad china. Hoy el precio lo fija el mercado internacional. Las empresas tienen que ajustar su estructura de costos, no al revés.

-¿Veremos más "casos Techint"?

-Veremos más casos pero también veremos el contrario: empresas argentinas que ganan. En maquinaria agrícola, por ejemplo, hay casi 30 jugadores, pero solo cuatro concentran el 60%. Cuando se abre la competencia, eso se reacomoda.

-Hay también una realidad muestra a empresas cerrando o bajando líneas de producción. ¿Le preocupa el impacto sobre el empleo?

-El problema laboral no empezó ahora; lleva más de 15 años. El empleo formal privado está estancado desde 2010 y el informal funciona como amortiguador. Además, el mercado laboral actual es otro: las plataformas rompieron monopolios y cambiaron hábitos. Muchos comercios cierran porque el consumidor compra online, no por importaciones. Las compras vía courier son menos de 1.000 millones al año, algo insignificantes frente al total importado.

-¿Las plataformas como Temu o Shein son una amenaza para la industria local?

-No. Lo que vemos es una normalización después de años de cierre. Es como un perro que estuvo atado: cuando lo soltás, corre. Después se estabiliza. Lo estructural es que el consumidor cambió. El tema es saber adaptarse. El comercio electrónico va a crecer. La discusión tiene que pasar por la publicidad engañosa o las normas de competencia, pero no las prohibiciones.