Aumento de la nafta y el gasoil: el Gobierno toma dos medidas para contener nuevas subas
Salto del petróleo- El Ejecutivo aplazó por 30 días la actualización del impuesto a los combustibles.
- Evita un mayor impacto en los surtidores, en medio de la fuerte suba del petróleo internacional.
- También bajó el precio del biodiésel que se mezcla con el gasoil.
El reajuste del impuesto a los combustibles pasará a mayo, para evitar un impacto en precios. Foto: Anita Pouchard Serra/Bloomberg
El Gobierno oficializó este miércoles dos medidas para contener los aumentos en la nafta y el gasoil: por un lado, postergó la actualización de los impuestos a los combustibles líquidos, en una nueva señal de que prioriza evitar un impacto en la inflación en el corto plazo en medio de un incremento global del precio de la energía; y, con el mismo objetivo, bajó el precio del biodiésel que se mezcla con el gasoil.
Las medidas quedaron formalizadas este miércoles 1 de abril en el Boletín Oficial. Sobre el ajuste de impuestos, se justificó que “con el propósito de continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible, resulta necesario (…) volver a diferir los incrementos remanentes” en los impuestos.
Se trata de un mecanismo que la administración viene utilizando de manera recurrente: postergar los ajustes pendientes para suavizar el traslado a precios sin afectar de lleno la recaudación tributaria.
Ese punto es clave dentro de la estrategia oficial. El Gobierno no evalúa una baja del impuesto como mecanismo para abaratar las naftas y evitar un impacto, ya que la prioridad sigue siendo sostener el superávit fiscal, considerado el principal ancla del proceso de desinflación y de la estabilidad monetaria.
Los números explican esa decisión. En el primer bimestre de 2026, la recaudación por los impuestos a los combustibles alcanzó los $870.558 millones, equivalentes a más de US$ 600 millones o cerca de 0,1% del PBI. Se trata de un ingreso relevante en un esquema fiscal que busca evitar cualquier deterioro.
El Gobierno todavía mantiene un atraso de esos tributos de $ 89,40 por cada litro de gasoil y de $ 212,50 por litro de nafta, de acuerdo a los datos de la consultora Economía & Energía, que le hacen perder al Tesoro el equivalente a unos 147 millones de dólares mensuales extra.
La postergación del impuesto llega en un contexto de fuerte presión sobre los precios de los combustibles. Impulsada por la suba internacional del petróleo en medio de la guerra en Medio Oriente, la nafta súper acumuló un alza cercana al 20% en marzo y ya roza los $ 2.000 por litro en casi todo el país, excepto la Patagonia.
Frente a ese escenario, el Ejecutivo viene desplegando medidas para amortiguar el impacto en los surtidores. Una de ellas fue habilitar a las refinadoras a elevar de manera voluntaria el corte de bioetanol en las naftas hasta un máximo del 15%, por encima del 12% obligatorio.
La flexibilización, instrumentada por la Secretaría de Energía, implicó un ajuste técnico en el límite de oxígeno permitido en los combustibles, con el objetivo de permitir una mayor incorporación de biocombustibles sin alterar los estándares de calidad.
Asimismo, el Gobierno aplicó una baja de 1,85% en el precio del biodiésel que se mezcla con el gasoil, por el retroceso del tipo de cambio de los últimos dos meses.
Esta medida también ayudará a contener los aumentos en el gasoil, que treparon en torno al 25% en marzo y que todavía tienen un atraso cercano al 30%.
Con todo, los incrementos del mes pasado presionaron a la inflación. Según múltiples consultores y economistas, por cada 10 puntos porcentuales de suba de los combustibles se ve un impacto directo de 0,4% en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Así, sin tener en cuenta el impacto sobre el transporte de alimentos y otros bienes, las alzas de la nafta y el gasoil habrían sumado 1 punto porcentual a la inflación de marzo, que habría superado el 3% mensual.
SN