A partir de un secreto familiar, una escritora destapa una oscura historia de violencia

¿Qué esconde la abuela?
  • Horas de conversaciones entre la autora y su abuela inspiraron una cruda novela.
  • Clarín entrevistó a la española Laura Vivar sobre el lanzamiento de su libro "Tocan a muerto".

Parte de la portada de "Tocan a muerto", de Laura Vivar. Foto: Blatt & Ríos

“No suelta palabra. No cuenta nada. Sé que ha habido un crimen en mi familia al que todavía no he conseguido llegar”, admite Laura Vivar a Clarín. Se le preguntó sobre los días de su abuela durante la Guerra Civil.

Vivar es una escritora de cuarenta años; forma parte de una generación de nietas de mujeres de la Guerra Civil que fueron olvidadas en los relatos posteriores al conflicto.

En “Tocan a muerto”, su primera novela, la narradora adquiere la voz de la abuela Milagros. Un personaje que representa a todas esas mujeres, pero que no existió como tal.

Su voz es la característica más peculiar del libro. La oralidad que transmite hace que desde cualquier parte del mundo uno se encuentre leyendo para adentro -y entendiendo- un español repleto de localismos y de regionalismos.

“El proceso literario más fuerte fue encontrar esa voz”, reconoce la autora. “Era una forma de contar muy concreta. El libro más que escribirlo tenía que sonar todo el rato. La oralidad le da una veracidad tremenda”.

Las microhistorias que componen la novela son protagonizadas por un grupo de personajes, en su mayoría mujeres, a los que la Guerra Civil marginó. Bolos menores de un enfrentamiento brutal, que sufrieron las mismas o peores consecuencias que los protagonistas. La violencia en el relato va creciendo a medida que avanzan las páginas y aumenta la “rabia” de la abuela Milagros.

Son fruto de una ardua y larga investigación y “muchas horas de conversación” con sus amigas, que notaron que sus abuelas, la mayoría provenientes de pueblos rurales, tenían secretos como la suya. “A partir de intentar reconstruir ese vínculo descubrí que hay cosas que no se están contando”.

Eso la llevó a indagar en el pasado de su propia abuela, una mujer repleta de enigmas que todavía siguen encriptados. Laura comenzó a hablar con ella durante la pandemia, y no tardó en notar que entre ellas “había un muro”.

“Mi abuela me protegía. No quería contar cosas violentas o que eran feas para la familia. No sabía muy bien si era porque se sentía culpable o porque había cosas que esconder, pero a mí no me llegaba esta información”. ¿Qué se estaba guardando?

Fue en ese silencio donde Vivar encontró literatura. Cuando su abuela le dijo que en su familia hubo un crimen quiso ahondar más en ello, pero la anciana se calló. Le cambió de tema. Tiene 85 años, y ni siquiera leerá el libro (aunque el último capítulo esté inspirado en ella).

Sobre "Tocan a muerto", Vivar reconoce: “En lo que es mi círculo de personas mayores que lo han leído no hay demasiado consenso en que sea un libro necesario o una conversación necesaria. De nuevo, este silencio, ¿no?”.

¿Por qué se da ese silencio?

Porque hay una parte de vergüenza en todo esto. Las personas nacidas en el ‘86 hemos tenido que enterarnos de la Guerra Civil por los libros y los documentales. No es un tema de conversación en la mesa. Nunca. Jamás. No se habla. Es una vergüenza hablar de la guerra. Especialmente en las familias que se decidió que eran rojas. Alguna batallita del abuelo, cosas horribles de él, pero muy esporádicas.

Vivar está convencida de que lo que tuvieron que hacer las mujeres durante la guerra “no se comenta jamás” y fue por ello, entre otras cosas, que compuso este testimonio. Para que en las historias sobre el tema no se pierdan en las generaciones venideras. “Las mujeres que las pueden contar están calladas”.

La Guerra Civil Española se desató tras un golpe de Estado militar contra la Segunda República, y se desarrolló entre 1936 y 1939. Enfrentó a Republicanos contra Nacionales. Si bien no hay una cifra exacta, se estima que murieron entre 450 y 500 mil personas. Entre treinta y cincuenta mil fueron mujeres.