Japón desplegó un robot para recoger muestras del núcleo radioactivo de Fukushima

Nueva máquina
  • La nueva máquina fue diseñada para meterse donde una persona ni puede acercarse.
  • Su tarea apunta a uno de los puntos más difíciles del desmantelamiento de Fukushima.

Japón continua con el plan de desmantelar por completo la central nuclear de Fukushima. Foto: EFE

Un robot de 22 metros volvió a situar a Japón —y a Fukushima— en el centro de una operación que sigue abierta desde 2011. Lejos de cualquier demostración tecnológica, su misión es estrictamente práctica y de alto riesgo: adentrarse en una de las zonas más radiactivas de la central nuclear para recoger muestras del combustible fundido que permanece inaccesible desde el accidente.

Ese sigue siendo el nudo del problema en Fukushima. No alcanza con mirar desde afuera. Hay que acercarse al material más peligroso, tomar fragmentos y entender cómo retirarlo sin empeorar una situación que, más de una década después del accidente, todavía no tiene una salida simple.

La dificultad está en el lugar. Dentro de los reactores dañados, la radiación sigue siendo tan alta que ningún humano puede trabajar ahí de forma directa. Por eso cada avance depende de máquinas construidas para moverse entre estructuras rotas, metal deformado y escombros contaminados.

El robot fue desarrollado por TEPCO, la empresa operadora de la planta. Mide unos 22 metros de largo y pesa cerca de 4,6 toneladas y fue pensado específicamente para esta etapa del desmantelamiento.

El brazo fue comparado con una especie de serpiente mecánica ya que puede avanzar por sectores estrechos, doblarse y esquivar obstáculos dentro de un entorno que no ofrece un camino limpio ni estable.

La misión principal es recoger pequeñas muestras del material acumulado dentro del reactor. Ahí no hay solo combustible nuclear fundido. También aparecen restos estructurales mezclados con material altamente radiactivo, una combinación que se formó tras el accidente y que sigue siendo uno de los mayores problemas técnicos del sitio.

Japón usa este novedoso robot para una retirada masiva inmediata del material radioactivo. Primero necesita estudiar qué hay dentro, cómo está distribuido y de qué manera puede manipularse sin abrir nuevos riesgos. Por eso cada muestra vale más de lo que parece.

La radiación dentro de los reactores dañados hace imposible el ingreso humano directo. Por eso el trabajo depende cada vez más de tecnología remota: cámaras, sensores, drones y ahora este gran brazo robótico preparado para avanzar donde ningún operario puede acercarse.

Dentro de los reactores dañados todavía permanecen unas 880 toneladas de material radiactivo. Esa cifra explica por qué cada prueba pesa tanto. Antes de retirar grandes volúmenes, los ingenieros necesitan entender con mucha más precisión qué van a tocar y cómo hacerlo sin agravar el problema.

Las previsiones actuales indican que la retirada completa del combustible fundido podría prolongarse hasta 2037 o incluso más allá.

En tanto, Fukushima no quedó como una catástrofe cerrada del pasado. Sigue siendo un proyecto de ingeniería abierto, lento y todavía lleno de zonas vedadas.