Marco Lavagna renunció porque Luis Caputo decidió postergar la nueva manera de medir la inflación

Portazo en el INDEC
  • La relación con Luis Caputo se había complicado.
  • Y en el Indec hay reclamos por los sueldos y la demora con el nuevo índice.
  • Los vínculos con Massa y Marra.

Cuando Javier Milei asumió la Presidencia y anunció que Marco Lavagna seguiría como titular del Indec, hubo dos lecturas simultáneas. Una política y una económica. En el primer caso, se abrían algunas dudas por la continuidad de un dirigente vinculado durante años al massismo y exfuncionario de un gobierno K. En el segundo, se valoraban los antecedentes técnicos de su paso por un área muy manoseada en gestiones anteriores.

Los dos caminos en varios puntos se cruzaron, pero a medida que se fueron conociendo los datos de inflación del Indec, ya bajo el ala mileísta, las dudas políticas se disiparon. Al menos de arranque.

"Ahora venía a los tiros con Toto (por el ministro Luis Caputo) y varios más. Medía mal la balanza turística y algunos creen que aún respondía a Massa. Ademas de que con el nuevo sistema de medición se necesita otro perfil", resumió una alta fuente del Gobierno.

Además de su vínculo con Massa, Marco Lavagna tuvo y tiene relaciones personales que podían sonar incómodas para los Milei. El ahora extitular del Indec es muy amigo y tiene lazos ya familiares con Ramiro Marra y Eugenio Casielles, dos mileístas de la primera hora que fueron desterrados del espacio a poco de asumir la presidencia.

La relación con el massismo también tuvo sus matices. El año pasado Sebastian Galmarini, Cecilia Moreau y varios dirigentes del Frente Renovador criticaron los números del Indec porque, según su mirada, "les daban diferente a la realidad". Y hace un par de semanas, lo cruzó otro peronista, Felipe Solá: lo acusó de actuar "como un blando".

Pero además resultaba muy incómoda para Lavagna hijo, según pudo reconstruir Clarín estas horas calientes, la presión interna en el organismo, por los sueldos y para evitar cualquier intromisión política. Los brutales antecedentes de la gestión de Guillermo Moreno como secretario de Comercio aún resuenan en el edificio central del Indec.

También pegó y pega la motosierra: la idea de Milei de sostener organismos públicos con salarios bajos (los empleados públicos nacionales fueron los que más perdieron contra la inflación en 2025) se hace muy complicada en un lugar como el Indec, con buen porcentaje de profesionales de carrera.

"Acá tenés empleados de ATE, pero también tenés muchos técnicos, con posgrados en el exterior. Y no curran. No les podés pagar dos palos. Se te van", resumía ante la consulta de este diario un libertario que conoce la pelea desde adentro. En este caso, el que decidió irse fue Lavagna. Renunció el domingo y se supo el lunes.

Como con todos los gobiernos, había además tensión con el área económica, ahora conducida por Luis Caputo; muchas veces se quejan porque consideran que los índices oficiales no reflejan momentos puntuales de la actividad. No sólo le ocurrió con el ministro de Economía: también Marco Lavagna tuvo un cruce con Daniel Scioli por los datos de Turismo.

"Pero el Indec es una fortaleza. Nadie puede meterse para tocar un índice, porque los técnicos te matan. Ni Marco ni nadie", amplían las fuentes.

Otro tema central y siempre polémico es la promesa de sacar un nuevo índice de inflación, acorde a los consumos y tiempos que corren. Determinar el peso de cada gasto puede variar el porcentaje final que la política mira con lupa.

Respecto al actual índice no había en general cuestionamientos sobre su elaboración técnica, pero sí sobre las ponderaciones de los consumos. ¿Cuánto incidían antes y cuántos inciden hoy las tarifas? ¿Y el consumo de carne? ¿Y el abono de Internet?

Hace años que se viene prometiendo un índice actualizado y Lavagna hijo dio varias entrevistas sobre el tema. Según contó este fin de semana Ismael Bermúdez en Clarín, la suba de precios de 2025 hubiese dado un número más alto con los parámetros que se supone regirán desde este año.

"Eso puede ser, pero en el mediano y largo plazo, eso se equilibra. Los técnicos del Indec hace tiempo que presionan para actualizar la medición y la política, y los funcionarios de Economía, nunca se deciden a largarla", explicó un dirigente.

En estos días, por caso, llamó también la atención que el Banco Central sacó informes específicos sobre inflación y avisó que lo seguirá haciendo en los próximos meses. La suba de precios es un mundo en sí mismo pero también pega en otros índices clave como la pobreza.

Más allá de estas polémicas puntuales, una fuente que conoce muy bien a Marco Lavagna asegura que ya se trataba de un "ciclo cumplido. Y no esperes que vaya a haber quilombo público, porque Marco no es así. Es un señor".