Una médica explicó que una postura común al dormir puede acelerar el envejecimiento

A tener en cuenta.
  • La experta Raj Arora analizó cómo la rutina nocturna puede dañar el rostro; recomendó cambios específicos para frenar la aparición de arrugas prematuras

Una médica explica que una postura común al dormir puede acelerar el envejecimiento

La búsqueda de una piel saludable y joven motiva a miles de personas a invertir en costosos tratamientos dermatológicos. Sin embargo, diversos especialistas señalan que factores cotidianos, como la postura al dormir, influyen de manera directa en la salud cutánea a largo plazo. La doctora Raj Arora, médica del Reino Unido, advirtió en sus redes sociales que ciertos gestos habituales generan un impacto profundo en la dermis. Según la profesional, el hábito de dormir de costado representa un problema frecuente para quienes desean prevenir las marcas de la edad.

Al presionar el rostro contra la almohada durante varias horas cada noche, la piel sufre una fricción constante. Este proceso deriva en la formación de arrugas de sueño, también llamadas líneas de compresión. Estas marcas se convierten en pliegues permanentes si la práctica continúa de manera sostenida. “Pequeños hábitos, gran impacto con el tiempo. No siempre se trata de lo que añades a tu rutina, a veces es lo que necesitas dejar de hacer”, explicó la doctora Arora a través de sus cuenta de Instagram, donde cosecha más de 66 mil seguidores con sus consejos de cuidado corporal.

La especialista detalló que elegir un lado favorito para descansar provoca asimetría facial. Con el paso de los años y la pérdida natural de elasticidad, un lado del rostro desarrolla surcos más marcados que el otro. Para mitigar este efecto, la neuróloga del sueño Rachel Salas recomienda dormir boca arriba, posición que resulta la más beneficiosa para evitar el contacto directo de la cara con la superficie de la almohada. En caso de preferir dormir de lado, el uso de fundas de seda o satén disminuye la fricción en comparación con el algodón tradicional.

Además de la postura nocturna, la doctora Arora identifica otros pilares fundamentales para el cuidado de la piel. El uso diario de protector solar ocupa un lugar central en cualquier rutina, ya que los rayos ultravioleta dañan la estructura cutánea, provocan manchas, generan irregularidades en la textura y aceleran la degradación del colágeno. Mantener un nivel adecuado de hidratación también resulta clave. La falta de agua en el organismo vuelve a la piel opaca y acelera su proceso de envejecimiento natural al reducir su capacidad elástica.

El último factor señalado por la experta refiere al impacto negativo del vapeo. La nicotina presente en estos dispositivos restringe el flujo sanguíneo, lo cual priva a los tejidos de oxígeno y disminuye de forma drástica la producción de elastina. Estos elementos, combinados con una higiene postural inadecuada al descansar, aceleran la visibilidad de los signos de la edad.

Por eso, la especialista recomendó incorporar cambios sencillos, como mejorar la postura al dormir, elegir telas suaves para las almohadas, protegerse del sol y abandonar el consumo de nicotina, para obtener una mejora tangible en la salud de la piel. La clave reside en la constancia de estos nuevos hábitos saludables. La prevención temprana evita la necesidad de tratamientos invasivos en el futuro, ya que el cuidado cotidiano define el estado de la piel frente al inexorable paso del tiempo.